A los punkys nos puede gustar la chacarera

Árbol

Sacá el Aleatorio
Por Iván Jiménez
Un newsletter de música.

¡Buen jueves, mi rey o reyna! ¿Cómo estás?

Estamos de festejo, porque este newsletter está cumpliendo 16 ediciones, 4 meses de música. Desde ya, gracias por acompañarme, sea si estás desde 99,9% o si ésta es la primera edición que estás recibiendo.Igual, como no me gusta dormir en los laureles, hace un par de semanas estoy pensando en qué cosas podría cambiar o agregarle a esta cartita musical semanal, para que vos lo disfrutes más y pueda llegar cada día a más gente. Por eso, en estas próximas ediciones voy a probar algunos truquitos nuevos. Nada demasiado radical, pero si te das cuenta, el que avisa no traiciona.

Mis reflexiones (desvaríos) sobre arte y creatividad van a tener su propia seccioncita, que hoy podés encontrar por primera vez abajo de la recomendación de esta semana. También inauguré un archivo online con todas las reseñas anteriores para que puedas boludear todo el tiempo que quieras descubriendo los discos que te perdiste hasta ahora, y posiblemente las próximas semanas vaya inventando otras cosas más (a medida que se me vayan ocurriendo, claro).

Hechas todas las introducciones, vamos a lo nuestro. Gracias de nuevo por leer, y subí el volumen, que tu vecinx no se va a despertar solx.

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Chapusongs
Árbol 🇦🇷
2002
43 min
Spotify / Youtube

Qué es

Si el nu-metal fue eso que pasó cuando el metal se encontró con el hip-hop, esto sería casi nu-rock nacional: en una olla metieron punk, ska, metal, música de circo, cumbia, chacarera y pop, revolvieron y salió este disco.

Quién es

Árbol es una de las bandas argentinas más raras en llegar a ser populares y sonar en la radio, entre otras cosas, gracias a ese hermoso tema donde nos contaban lo mal tipo que era un tal Osvaldo. Si tenés menos de 27 años, seguramente le haya gustado mucho a algún hermanx o primx mayor.

Por qué está bueno

Siempre me pareció que tenemos un idioma demasiado lindo como para andar usando otros. No me refiero al español inerte de la RAE, sino a ese castellano argentino maravilloso que usamos todos los días, que nos habla sólo a nosotros porque nosotros somos los que lo inventamos. Si algo hizo explotar a Árbol y volvió fans suyos a un montón de pibxs prepúberes a principios de los 2000, fue que hablan en nuestro idioma, se ríen como nosotros y putean como nosotros.

Lo cual, si bien suena estrictamente gramatical y lingüístico, también es un estilo musical. El abanico de géneros que abarca la banda en este (y sus otros trabajos) es también reflejo de esa poligamia que era el panorama musical argentino en esa época: no somos sectarios y no nos casamos con nadie. Las bandas de rock pueden tocar cumbia y a los punkys nos puede gustar la chacarera.

Dentro de esa mezcolanza, hay que admitir que Árbol es una banda rara. La producción de Gustavo Santaolalla (el inventor del rock, se sabe) tiene dos virtudes muy grandes: una es agarrar ese talento crudo y volverlo perfecto, hacerlos tocar mejor que nunca y más fuerte que nadie; pero la otra es permitirles seguir siendo raros en vez de rebajarlos al nivel homogéneo de cualquier otra cosa. Potenciaron esa extravagancia que distinguió a la banda de cualquier otro proyecto, de la que ellos mismos se ríen constantemente. Si no podemos reírnos de que somos rarxs, entonces no sirve para nada.

Hojeando el librito: sinceridad, honestidad

Hola de nuevo, mi amiguitx. Esto que estoy inaugurando ahora se llama Hojeando el librito, y va a alojar algunos pensamientos que tengo sobre música, arte, libros, shows, etc., para que sigamos la discusión más allá del disco de cada semana.

Ayer vi este video de Luquitas Rodríguez en el que habla de la gente "frontal", partiendo de una frase de nuestro propio Rodolfito Páez, y me hizo pensar en lo diferente que es ser honesto, sincero y frontal, tres palabras que parecen sinónimos pero no lo son. Yo no sé si soy un diccionario humano, pero para mí es una cosa así: ser honesto es cuando decís la verdad incluso a costa de que lo que digas te haga quedar mal a vos mismo, porque es vergonzante o porque expone una hipocresía propia. En cambio, ser sincero implica que esa verdad que largás puede lastimar al otro, porque es una crítica o una diferencia. Sobre la gente que se autodenomina "frontal", coincido con Luquitas, son lisa y llanamente pelotudxs.

¿Qué garompa tiene que ver esto con la música? Bueno, todo. Obvio que no hay ninguna regla (y si la hubiera no sería yo quien la dictamine) sobre cómo escribir canciones o sobre cómo hablar en general del mundo y de todo lo que nos importa. Pero a veces escucho canciones en la radio (o de colegas independientes) y lo que escucho no es necesariamente una mentira, pero también me cuesta encontrar una verdad. Los personajes, tanto la misma banda en su forma de letras y arreglos como los descriptos en la misma canción, son estereotipos puros, perfectos, donde destacamos lo que destaca todo el mundo y criticamos lo que critica todo el mundo.

En cambio, a veces pienso en algunas de las canciones y bandas que me gustan, que no me parecen iguales a todo lo demás, y digo: "uf, hay que animarse a decir esto". Sea por el lado de la honestidad, porque realmente no es una cosa linda de admitir en público sobre uno mismo, o por la sinceridad, porque es romper con esa manía de ser amigo de todos los buenos y enemigo de todos los malos, y animarse a tirar un poco de tiros para nuestro lado también. Sin ponerme ni purista ni quisquilloso, yo prefiero que los artistas digan la verdad aunque duela (a ellos o a mí).

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El silencio

Bueno, basta por hoy. Hay que ponerse a laburar.

Espero que te haya gustado lo que leíste, mi pipu. Si te gustó el disco compartiseló a la persona que te gusta, y si te gustó la reflexión, deciselá como si te hubiera ocurrido a vos, que yo no me ofendo.

Nos vemos el jueves que viene,

Iván