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Pico de glucosa cerebral
Psychedelic Porn Crumpets

Sacá el Aleatorio
Por Iván Jiménez
Un newsletter de música.
Buen día, Piper Gates of Dawn. ¿Cómo viene la semana? Acá, hasta ahora, acelerada pero decidida.
El último fin de semana volví a salir de gira con mi banda, coronando con ser el acto de cierre de un festival a sala llena. Por si todavía no te enteraste, te cuento algo que hace unos meses no era certeza: el mundo sigue existiendo, la gente sigue haciendo pogo y la cerveza sigue siendo más barata afuera que adentro del bar.
Va un beso para mi novia Agus, que me hace el aguante mientras escribo esto.

Qué es
Lo que escucha un cerebro mientras es sumergido en aguarrás. Rock punky, pesado y psicodélico.
Quién es
Psychedelic Porn Crumpets es una banda australiana de rock psicodélico bastante más manija que Tame Impala pero menos bizarra que King Gizzard.
Cómo lo encontré
La tapa de su disco anterior se destacó en la sección Descubrir de Spotify. Tip: si nunca la usaste, entrá y empezá a guardar discos sin saber de quién ni de qué son. Camino de ida.
Por qué está bueno
La música psicodélica es esa que intenta reproducir, evocar o inducir estados alterados de la mente, similares a aquellos que se consiguen con el consumo de algunas drogas. Por si, como yo (sic), nunca consumiste, aclaro que en general, ese tipo de experiencias suele incluir una percepción aumentada y distorsionada de la realidad, como empacharse de sensaciones.
El sonido de este disco de nombre larguísimo es similar a ese pico de glucosa cerebral, porque prácticamente todos sus elementos (voz, guitarras, bajo, batería) están completamente corroídos digitalmente, por no decir que suenan totalmente hechos mierda. La sensación de euforia se completa con una lista de temas que prácticamente no da espacios para respirar y detenerse, ni siquiera dentro de las mismas canciones, que pasan de una parte frenética a otra sin necesitar tomar agua o charlar un segundo.
Lo loco de esas experiencias psicodélicas que contaba antes es que parece haber muchas personas capaces de llegar a esos estados de forma natural, que sin mediar sustancia ni químico pueden llegar a una hiperactividad psíquica total. Este disco ofició de mi amigo manija durante muchas mañanas de la pandemia y ahora mismo mientras escribo esto, que me despertó del estado de paja y cansancio del que no podía salir. Así que, por lo pronto, si lo que necesitás es algo para relajar un toque, no pongas esto.

Hojeando el librito: ensayos, vivo, aura y adrenalina
Como contaba más arriba, este fin de semana me tocó volver a tocar después de unos meses. Lógicamente, las semanas anteriores estuvimos ensayando, para no hacer un absoluto desastre pero también para terminar de aprender algunas canciones que estrenamos en esta girita.
El ensayo es una circustancia curiosa porque nada es definitivo, todo se puede repetir. Si una parte salió más o menos, la repasamos o tiramos todo el tema de nuevo hasta que salga. Cuando ya estás confiado con alguna canción, te permitís boludear y divertirte un poco, total en vivo la hago bien, el ensayo no es por los puntos. Se genera una situación casi atemporal, en la que se suman todos los toques pasados y futuros para tratar de condensarlos en la persona para siempre, y no en el aire de ese momento único, que en definitiva no vale nada si no se repite en el show.
El vivo, en cambio, incluye otros factores. De entrada, que hay gente viendoté, lo cual como mínimo genera cierta presión para tocar todo como se debe. Pero además, en el vivo no se acostumbra a repetir canciones, o a pararlas a la mitad para volverlas a arrancar, o peor aún, a repetir una única parte un montón de veces hasta el hartazgo. En un recital por los puntos, cada canción va una única vez, cada parte sólo tiene una oportunidad y hay que dejar la vida en todas (Esta dicotomía se aplica también a cualquier expresión artística, al fútbol, al trabajo o a cualquier actividad donde se practique algo para luego hacerlo en serio.)
La sensación de presión genera esa adrenalina que activa al cuerpo y te hace sentir cada segundo por sí mismo, con atención total. Walter Benjamin hablaba en alguna de sus obras del "aura", ese aquí y ahora efímero, único e irrepetible. Así como supongo que a nadie le gustaría vivir todos los días sobrecargadx de adrenalina, calculo que hay que saber valorar en sí mismas las dos situaciones: a veces dejarse llevar por la marea y dejar flotar el tiempo hacia atrás y adelante, y otras afianzar el cuerpo en tiempo y espacio y hacer valer cada segundo.
El silencio
Gracias por leer, mi cielo.
Espero que tengas una buena semana, y acordate: te quiere mucha gente. Tipo, más de la que pensás.
Nos vemos el jueves que viene,
Iván